Así, cuando los locales anotaron el tercer tanto, el técnico explotó y, mirando hacia su banco de suplentes, exclamó: “¡Son unos cagones! ¡Son unos cagones!”.

¿A quién habrá ido dirigido el insulto de Domínguez? ¿O habrá sido un grito al aire para largar el enojo? La declaración de Franco Zuculini no dejó lugar a dudas: “Entiendo su furia. Soy del mismo carácter. Fuimos cagones. Hoy perdimos un partido increíble”.