En el año del coronavirus, el racismo no se detuvo, pero encontró resistencia en el deporte con un hartazgo evidente y el pedido de una política más activa.

Por Julio Martínez

El 2020 será recordado principalmente por la pandemia de coronavirus que paralizó al mundo con muchas vidas perdidas a pesar del esfuerzo descomunal de los profesionales de la salud de cada nación, pero también por la expresión vigorosa del mundo del deporte en contra de un flagelo como el racismo.

El deporte expuso distintos casos históricos originados desde los seguidores hasta los propios protagonistas, pero en este 2020 se produjeron hechos sociales significativos que motivaron la reacción espontánea y necesaria de figuras de distintas disciplinas.

El asesinato de George Floyd en mayo pasado en Estados Unidos, a manos de cuatro policías locales, generó conmoción e indignación. El lema «Black Lives Matter» se propagó en redes sociales. El caso de Jacob Blake, alcanzado con cuatro de los siete disparos de un policía, amplió esa denuncia.

Íconos del deporte actual no se callaron y fueron más allá de las palabras
El mundo del deporte tomó una política activa en ese sentido este año. Los afroamericanos, víctimas principales de esta historia, alzaron su voz.

Hastío y bronca. El sentimiento de los deportistas quedó claro en cada manifestación. No quedó solo en la denuncia por actos aberrantes. Íconos del deporte actual no se callaron y fueron más allá de las palabras.

El básquet

El básquet, con la NBA como foco principal; el golf, la Fórmula 1, el fútbol (a través del crack brasileño Neymar y la Major League Soccer) y las grandes ligas de béisbol fueron algunos de los deportes que se expresaron de forma directa, sin vueltas y con acciones.

LeBron James, figura de la NBA, se transformó en la cara de las protestas, en el portavoz. Rodillas en el suelo y remeras alusivas al «Black Lives Matter» fueron las expresiones con un boicot para el tradicional y comercial campeonato, observado por millones de personas.

En 2020, James encontró respaldo, lo que Craid Hodges no obtuvo en los inicios de la década del noventa en el clímax de los Chicaco Bulls de Michael Jordan y le jugaron en contra.

Los jugadores afroamericanos de la NBA, en especial Milwaukee Bucks, Los Angeles Lakers, entre otros, buscaron cambios concretos y en 2020 dieron una imagen de unidad frente a uno de los negocios deportivos más rentables del planeta. Un movimiento histórico.

La Fórmula 1 y el tenis

El británico Lewis Hamilton, el hombre récord de la Fórmula 1, reconfirmó su talento con el séptimo campeonato mundial, pero también fue noticia por sus expresiones contra el racismo que llamaron la atención de la Federación Internacional de Automovilismo, en especial con la muerte de Breonna Taylor en una nueva intervención policial.

«Arresten a los policías que mataron a Breonna Taylor», tenía como leyenda de color blanco sobre fondo negro en la remera de Hamilton que tapó a los patrocinantes. El mensaje está bien, en tanto no afecte lo comercial para las autoridades.

Hamilton clavó una rodilla en el suelo en el Gran Premio de Austria en señal de protesta por los hechos de racismo e instó al resto de los pilotos a seguirlo. No todos lo hicieron.

«La F1 debe esforzarse más, no sé por qué solo lo hicieron para la primera carrera, salieron a decir que están luchando por la diversidad y para acabar con el racismo, pero no nos están dando la plataforma para continuar con ello», dijo Hamilton en julio pasado.

El gesto del piloto británico se extendió a otros ámbitos y más deportes como el fútbol. Liverpool, una de las potencias mundiales a nivel de clubes, tuvo a todo el plantel en esa pose alrededor del círculo central en su casa de Anfield.

Hamilton acentuó su lucha contra el racismo en redes sociales cuando publicó una fotografía que comparó a un esclavo negro de 1863 visiblemente castigado en la espalda con otra de este año en representación a los siete disparos ejecutados sobre Blake.

La tenista japonesa Noami Osaka se bajó de las semifinales del Abierto de Cincinnati como protesta ante «el genocidio contra las personas negras».

Osaka, de raza negra y con residencia en Estados Unidos, se plegó al cansancio, al pedido de frenar de una vez por todas el racismo que muchas veces sufrió Serena Willams, un ícono del deporte «blanco».

En la Argentina

La Argentina no estuvo exenta del racismo con tweets de integrantes del seleccionado masculino de rugby, Los Pumas, el mismo plantel ridiculizado por los All Blacks de Nueva Zelanda en el homenaje a Diego Maradona. Los mensajes fueron publicados en años anteriores, pero generaron un repudio unánime que valió la intervención del INADI.

En el año del coronavirus, el racismo no se detuvo, pero encontró resistencia en el deporte con un hartazgo evidente para una política más activa.